martes, 1 de agosto de 2017

Crítica: Pescando En La Bañera

El director Leonel Dorada, nos entrega una pieza referida al costado humano, a las sensaciones y  vínculos que conlleva el comportamiento entre nosotros; y hasta donde puede llegar nuestra mente. Esto se ve plasmado en crisis humanas que se pueden dar a raíz de la rutina matrimonial, o la traición entre hermanas, o también referida a la duda que produce todo lo nuevo que se presenta en nuestro camino.



La obra comienza con los protagonistas preguntándose qué hacen pescando en la bañera. La mayoría no tiene conocimiento del otro, pero tienen algo en común: sus vidas experimentan un punto de inflexión.
La escenografía, a cargo de Gonzalo Córdoba, cumple su objetivo de no tomar el protagonismo por sobre la trama y los actores. A pesar de lo estática que parece a simple vista, resulta eficiente para centrar la atención en el lucimiento escénico de los protagonistas, sin perder el dinamismo que la obra manifiesta. Un baño a la vista y un living de fondo, sumado a una tarima que cumple varios roles.

El rol de las luces es justo y necesario  para el desarrollo de la obra, y entrada y salida de los personajes, aprovechando la escenografía estática.
El vestuario realizado por Jessica Menendez; utilizado en la mayoría de la pieza es festivo, con colores claros como el celeste y crema, que se complementan bien con una estética en donde reina una escala de grises.

A la hora de hablar de las interpretaciones, hay que destacar a Gabriela del Mar, quien no sorprende, ya que desde el primer momento de la obra toma la iniciativa, demostrando su calidad actoral ante los presentes. Ella se desempeña como una esposa con dudas existenciales que acompaña, cuida y lleva adelante un matrimonio en crisis junto a Julián Calviño, quien refleja la debilidad y vulnerabilidad por la que “el hombre” atraviesa en momentos de enfermedad.


Sin embargo quisiera destacar especialmente (y con el permiso de los demás protagonistas) a Antonella Del Valle Piersanti, con un papel que resalta en la obra. Tiene el don de transmitir a través de sus expresiones faciales, sin que haga falta movimiento alguno. Su mirada cohibida, asustada, casi sin comprender las consecuencias de una relación enfermiza y violenta con Mariano Caceres quien se desdobla actoralmente entregándonos por un lado, un femicida vehemente que genera terror, mientras que hacia el final, las fichas de la relación rotan 180 grados y el actor adopta la actitud de “mujer golpeada”.

Varias cosas me llamaron la atención y una fue el desarrollo de los cuadros entre Gloria y Esteban, ya que para representar el climax de la historia lo hace a través de la danza, aprovechando la formación de Piersanti y la gran adaptación de Caceres. Punto para el director.

La fluidez de la obra se da a través de actuaciones  sólidas y creíbles, como el triángulo amoroso multisexual entre Claudia, Martín e Ignacio, donde se puede percibir la indecisión de Martín debido a los patrones de relación que establece la sociedad como “normales”.

Una buena elección de actores y actrices, quienes con personajes como Rosella Bosco y Stella Minardi, dos actrices con experiencia en la vida, que acercan al público ya sea por la identificación con algún ser o por sus ocurrentes salidas que dejan escuchar carcajadas por parte del espectador.

Un final con ciertos tintes tarantinescos, terminando donde se comienza, con las mismas dudas, angustias, deseos y responsabilidades que al principio. Un viaje introspectivo a las sensaciones propias que invita a reflexionar acerca de determinadas situaciones que uno afronta en la cotidianeidad.


Ficha técnica

Autoría: Leonel Dolara.
Actúan (por orden alfabético): Bruno Alarcón (Martín), Rosella Bosco (Blanca), Mariano Cáceres (Diego), Julián Calviño (Esteban), Gabriela del Mar (Natalia), Jimena La Torre (Claudia), Stella Minardi (Amalia), Antonella Piersanti (Mónica), Victoria Rodríguez Montes (Alejandra), Diego Viquez (Ignacio).
Diseño de escenografía e iluminación: Gonzalo Córdova
Vestuario: Jess Menéndez
Coreografía: Stefanía Melero
Música original: Leonel Dolara
Efectos especiales: Mago Fakiri
Diseño gráfico: Hernán Álvarez
Fotografía: Germán Alt
Prensa: Laura Brangeri
Asistente de dirección: Analía Paz
Operación de luces: Lucas Orchessi
Operación de sonido: Analía Paz
Realización escenográfica: Los Escudero
Producción ejecutiva: Gabriel Cabrera
Producción: Adrian Caramielo y Leonel Dolara
Puesta en escena y dirección: Leonel Dolara

ElKafka Espacio Teatral.
Lambaré 866, CABA. 4862-5439.
Viernes a las 20 hs.
Entradas $230. Jubilados y estudiantes $150.
                      


                                Nicolás Rodriguez Camino

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